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Ofrenda agradable

Hace unos días cumplí años y el mejor regalo que pude haber recibido de parte de Dios para ese día fue mi novia. Dios ha superado por mucho mis expectativas, y cuando Él hacia referencia a ella como la más bella, hablaba en serio.

Pues no solamente es su aspecto físico, sino su interior el que me cautiva. Ella está siempre atenta hasta en el más mínimo detalle  para buscar agradarme. Pareciera que literalmente es una extensión de mí, pues en ocasiones sabe mejor que yo que es lo que me gusta. Y el día de mi cumpleaños no fue la excepción, una semana antes ella planeó una serie de regalos y detalles para sorprenderme. Cuando llegó mi cumpleaños y por fin me pudo dar lo que con amor esfuerzo había planeado para mí, me platicó todo lo que ella se había esforzado y todo lo que había tenido que pasar para poder darme esos regalos. Y de como ella se angustiaba para que todo saliera bien, porque se trataba de mí.

Fue cuando pude verlo, lo pude comprender. Los regalos y detalles son buenos, y me fueron de bendición,  pero lo que más me agradó fue su corazón. El amor y esfuerzo con el que ella preparó todo para mí, fue lo que me cautivó.

Dios me permitió comprender eso, es por ello que lo que más atesora Dios es nuestro corazón. Cuando damos ofrenda a Dios lo primero que ve Él es nuestro corazón. Si al mirar nuestro corazón Dios lo encuentra de su agrado, entonces nuestra ofrenda es consumida por el fuego de Dios y se manifestará a nuestras vidas. 

“Abel también presentó al Señor lo mejor de su rebaño, es decir, los primogénitos con su grasa. Y el Señor miró con agrado a Abel y a su ofrenda.” Génesis 4:4 (NVI)

Por el contario cuando le damos ofrenda, servicio, alabanza, adoración y comunión a Dios de mala gana o con nuestro corazón contaminado, Dios no acepta nuestra ofrenda…..considerándolo una ofensa. ¿Pues cómo darle oro de mala gana al dueño del oro?

Cuando comienza  a haber cuestionamientos en un corazón acerca del dinero que ofrenda, cuando una alabanza se levanta solo por compromiso o parecer espiritual, cuando una adoración se empieza a tratar de adorarse a si mismo, cuando un servicio a Dios se ve como una carga y no como un privilegio, cuando le damos a Dios migajas de nuestro tiempo como comunión, Él simplemente no toma nuestra ofrenda, y mucho menos habrá fuego en nuestro altar.

“¿De qué me sirven sus muchos sacrificios?  —dice el Señor—. Harto estoy de *holocaustos de carneros y de la grasa de animales engordados; la sangre de toros, corderos y cabras no me complace.
¿Por qué vienen a presentarse ante mí? ¿Quién les mandó traer animales para que pisotearan mis atrios? No me sigan trayendo vanas ofrendas; el incienso es para mí una abominación.” Isaías 1:11-13 (NVI)

Pero cuando nosotros ofrendamos nuestra vida al Señor día a día tratándole de agradar hasta en el más mínimo detalle, así como una novia agrada a su novio, Él recibe nuestra vida cómo ofrenda; pero lo que le vuelve loco es nuestro corazón.

Querido hermano, ¿has estado ofrendando tu vida al Señor como incienso agradable? ¿Cuidas los mínimos detalles en tu vida para honrarle?

¿Ó solamente le has estado dando las migajas de tu corazón como ofrenda?

Richy Esparza

http://devocionalesderichy.com/http://cristodavida.com/

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