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¡Regocíjate, tú, qué eras el más pequeño!

“Pero tú, Belén, en la tierra de Judá, de ninguna manera eres la menor entre los principales de Judá; porque de ti saldrá un príncipe que será el pastor de mi pueblo Israel”   Mateo 2:6 (Nueva Versión Internacional)

Así como el primer Rey de Israel fue escogido de la tribu más pequeña de Israel, así como un humilde pastorcillo retoño de Isaí fue el más grande Guerrero de Israel; de igual manera el Dios altísimo escogió a una de  las regiones más pequeñas para recibir al más grande. Fue en una humilde morada donde el plan divino finalmente tomaba sentido, fue en esa pequeña aldea donde María vería el fruto que prometió el espíritu santo, ahí mismo José desechó toda duda que le quedaba ante la gloria de Su majestad. Esa noche los invitados que habían creído miraron el más grande tesoro y gozosos se postraron ante el Rey más grande.   

En ese lugar todas las piezas del rompecabezas finalmente tenían sentido, el antes y después de la humanidad, el antiguo y nuevo testamento eran divididos, la ley de piedra de nuevo caía al suelo y era quebrada; esta vez no por Moisés, sino por la gracia que vendría.

Noche de Paz, la creación cesa de gemir por su Salvador. Glorioso, Majestoso, Inigualable e Inefable es lo que los invitados proclaman en la más grande fiesta que han asistido. ¿Cuántos justos y profetas anhelaron ver lo que ellos están viendo? Y sin embargo, a Dios le ha placido invitarles solo a ellos. Una vez más el Dios altísimo a regalado Su favor al más pequeño, al más humilde y al más pecador (humanidad); entregándonos su más preciado tesoro para salvar un mundo en tinieblas. Una vez más de lo mas pequeño se formará el Rey más grande; JESHUA.  

¡Regocíjate hermano!, tú que has sido el más pequeño a los ojos de los hombres, tú que  llevaste una vida de maldad, perversidad y tragedias como la tribu más pequeña de Israel. Tú que has sido cautivo por la iniquidad de tus padres. Tú que has sido pobre; pobre de amor, pobre de atención, pobre de esperanza y pobre de espíritu; ¡Regocíjate! Púes Dios te dará Su más grande tesoro, ¡Regocíjate! qué a Dios de nuevo le ha placido bendecir lo que estaba maldito, ¡Regocíjate! porqué a Dios de nuevo le ha placido medir Su grandeza exaltándote a lo más alto para asombro de los hombres. ¡Regocíjate! Tú qué has sido despreciado, tú que has sido fuertemente golpeado por la vida.

¡Regocíjate!  Porqué al igual que en Belén, pronto toda pieza del rompecabezas tomará sentido y de ti nacerá el fruto del espíritu santo, de ti resplandecerá gloria por haberle creído al más grande. Pronto, al igual que José, verás con tus propios ojos que la promesa de Dios no fue solo un sueño y toda duda desaparecerá de tu vida. Pronto, el Señor te permitirá ver con tus propios ojos lo que tantos justos y profetas anhelaron, solo porqué le has creído.

¡Regocíjate, tú, qué eras el más pequeño! Púes al Señor le ha placido tomar hoy tu vida y manifestar toda Su gloria. ¡Regocíjate! Hoy que todo lo que has vivido; finalmente toma sentido.

Por : Richy 

 

Una respuesta

  1. Eso es…linda reflexión.

    24 diciembre 2009 en 10:00 AM

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