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Nuestra gente

Nuestra gente habita en el cuerpo de Cristo. Y nosotros como Cristianos debemos aprender a atender las necesidades de esa gente. Nuestra gente es escogida por el Señor, y nos ha encomendado cuidar el uno del otro. Así como los miembros de un cuerpo tienen diferentes tareas para su funcionamiento adecuado, de la misma manera el Señor a puesto características distintas en su gente para apoyarse el uno al otro. A unos oración, a otros palabra de sabiduría, a otros exhortación y a todo el que ha sido salvo; misericordia en su corazón.

¿Alguna vez has estado en el servicio de tu congregación y tu mirada se topa con los ojos oprimidos de un hermano/hermana? -Ese es el llamado del espíritu para atender a su gente.

Es ahí cuando una palabra de aliento puede ser la diferencia en el camino de esa persona, y es nuestra decisión hacer caso omiso, u obedecer al corazón de carne que hemos recibido.

Sí puedes ayudar a un hermano, ¡hazlo!, qué esa misma ayuda recibirás en los momentos difíciles. Sí puedes sacrificar algo de comodidad con tal de qué un hermano reconforte su alma, ¡hazlo!, qué ese mismo favor recibirás si algún día estuvieres a punto de rendirte.

“Levanta oración por el hermano angustiado, recuerda cuanto Él te ha amado. Da un poco de ti mismo al hermano oprimido, recuerda de cuantas Él te ha redimido.”

Si existe algo realmente tremendo es la oración de intercesión con empatía. Esa oración que haces por tus hermanos como si se tratara de tu propia vida pendiendo de un hilo. Si hay algo que mueva el corazón de Dios a desatar bendición sobre los hermanos, es la oración con coraje y grande celo por proteger a su cuerpo. Te invito a que empieces a tener más empatía con tus hermanos, a que te intereses por sus vidas; créeme que te sorprenderás, porque el hacerle bien a alguien le hace más bien a uno mismo.

Empieza a platicar más con tus hermanos de congregación, células de oración o grupos de jóvenes. Tal vez tú puedas ayudar a encontrar la solución, a eso que oprime la vida de tu hermano.

También es muy bueno tener un compañero de oración y que conjuntamente se edifiquen. En lo personal encontré esa ayuda en mi novia (Arlene) con la que tengo gran empatía y conexión,  estamos al pendiente el uno del otro, y nos gozamos cuando vemos como el Señor nos responde. En ella puedo ver un corazón autentico que ora para mi bien, no para lo que yo quiero. Y yo oro por ella como si se tratara de una Princesa del Señor, de hecho lo es. Yo te invito hermano a que busques a alguien con quien edificarte, porque es necesario tener un punto de vista de nosotros que sea independiente, recuerda hermano que en ocasiones nos equivocamos (Yo diría muy seguido). Por lo cual necesitamos de alguien que nos ayude a calibrarnos, púes recuerda, qué el sabio no es sabio en su propia opinión.

Y recuerda hermano que ahora debes de cuidar a la gente de Aquel que te salvó, como si fuera tu gente.

 

Júbilo hay por fin              
En la tierra. El Rey      
Salvador ha llegado.    
Unirá al mundo y        
Será glorificado.          

Recordad no más las cosas pasadas,
Israel, he aquí Yo hago cosa nueva  
Con este pueblo que he creado para Mí.
Haré que se reunan a uno todos los que
Yo hize y formé para mi gloria.

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